Sobre los bares

16/10/2011 § 7 Comments

Si bien soy habitué del clásico bar Los 36 Billares de Av. De Mayo al 1200, hace unas cuantas semanas paré en un café Martínez de Av. Callao a tomarme una de las delicias de sus locales para hacer un poco de tiempo y luego asistir a un turno del dentista.

Como era de esperarse estaba sin nada muy interesante para hacer, entonces me detuve a observar ciertas cuestiones que tal vez en otra oportunidad se me hubieran pasado por alto y que hasta el momento efectivamente lo habían hecho.

Tengo la suerte que lo que narraré a continuación no me pasa en Los 36, pero si debo ponerme a rememorar situaciones y bares por los que he pasado, sola o con compañía, creo que tranquilamente puedo confeccionar una especie de lista universal de cosas que a todos nos han pasado o nos pasarán en algún momento.

La cantidad de personal del bar atendiendo es totalmente desproporcional a la de clientes y/o pedidos. Siempre que voy a uno donde hay bastante gente me da la impresión que los mozos no dan más, están a mil y siempre son los mismos dos o tres (como mucho) para un millón de mesas.

Personalmente siento que si bien toman primero mi orden por lo general es la que más demora y esto es algo que me ha pasado ya en reiteradas oportunidades. ¿Por qué le llevan a la mesa el pedido al de al lado primero, que no solo pidió después de mi, sino que su café consta de una mega preparación cuando para traerme mi simple café con leche tardan el doble? Ni hablar de la espera cuando se pide la cuenta. Temas que pueden estar totalmente ligados al punto anterior.

Muy raramente encontraré un mozo con buena onda. O sea, yo comprendo que tal vez no es el trabajo de sus sueños, pero si uno es mozo y sabe que va a estar tratando con gente todo el día, no vendría mal tratar de ponerle un poco de onda. También soy conciente que, dependiendo la zona en la que trabajen, puede que la clientela no solo no sea la mejor, sino que sea gente de mierda, que vivan pendientes de que no se vayan sin pagar o de no chocarse con algún pelotudo cuando llevan la bandeja hasta las bolas de cosas. En Los 36 Billares hay unos mozos muy divinos por suerte!

Lo que sí me ha pasado en Los 36 es el caer sola, queriendo disfrutar de un cafecito y buena lectura, algún que otro día nublado, y con tiempo antes de entrar a la facultad y encontrarme con el clásico grupo de señoras mayores tomando el té, charlando como cotorras y con risas agudas perfora-tímpanos.

No debo quejarme, no debo quejarme, no debo quejarme!!! Lo sé, le dan vida al lugar, al día nublado pero es inevitable no irritarse algunas veces.

 

Algunas veces pienso que es mejor tomarme unos mates en casa sola o con una amiga, no?

Advertisements

Sobre los viajes en general

27/04/2011 § 13 Comments

Últimamente he estado recolectando tips sobre ciertas actitudes de las personas, tips que me dan a entender que si yo no estuviera tan centrada en mis cabales, seguramente los habría golpeado o dicho algo totalmente desubicado.

Situación 1: Viaje en combi desde el centro a zona sur.

Una se sube a la combi, que es un servicio más en el abanico del traslado del centro de Buenos Aires hacia zona sur GBA, pretendiendo ir en su cómodo asiento, tranquila, sin tantas preocupaciones como “espero que en el tren no me

afanen” o “no quiero viajar apretada así ningún degenerado me apoya”. Personalmente el retorno a mi hogar en combi (los días que salgo de la facultad a las 22.00hs) es tomado como un momento de relax total, donde lo único que debo hacer es distenderme en la oscuridad, poner buena música en mi ipod y mirar las luces de la ciudad por la ventanilla. Todo muy lindo, pero siempre hay algún/a forro/a que te garca el momento. O son un grupo de viejas chotas que no paran de hablar y de reírse a carcajadas o siempre está el boludo que habla por celular, que para mí son los peores y con los que más frecuencia me encuentro. Los odio, los odio con toda mi alma! ¿Qué necesidad hay de ponerse a llamar por teléfono (porque ni siquiera los llaman, sino que ellos mismos son los que joden!!), castigando a todos los que no gozan del beneficio de tener auriculares para tapar el ruido y evitar escuchar una conversación a medias que a NADIE le importa?

Situación 2: Bajar del tren en Constitución a la mañana y salir de la estación.

Por lo general uno siempre esta apurado, o llegando tarde o sobre la hora al trabajo, por lo tanto se mantiene una marcha ligera. Pero jamás falta aquel que frena de golpe estando delante tuyo, por lo tanto o lo esquivas empujando a los que tenes a los costados o directamente te lo llevas puesto al tipo. Las personas que no tienen conciencia que no son los únicos en el universo, que no se dan cuenta que tienen personas a su alrededor deberían ser quemados en la hoguera o apedreados.

Situación 3: Viajar parada en tren, subte o colectivo y tener que esquivar a aquellos que se sientan en el piso.

A ver, queridos, para sentarse están los asientos! Qué parte no se entiende? No es realmente molesto tener que andar fijándote a ver si lo pisas o no? O directamente si no lo ves y te terminas vos mismo en el piso rompiéndote la cabeza? Peor cuando el transporte viene hasta las re manos y tenes que andar haciendo fuerza que no te empujen para no terminar arriba de alguno. Igualmente disfruto pateándolos un poquito =)

Situación 4: Los vendedores ambulantes de música o DVDS que ponen la música a todo volumen.

Esto es frecuente en el ROCA, pero a toda hora! Una quiere “disfrutar” de la vista, colgarse mirando por la ventana, en paz, escuchando SU propia música pero, claro, no se puede! O aquellos que tienen la facilidad de dormirse donde se sientan, que van cabeceando o que simplemente tienen migraña por la mañana, por qué nos torturan así? Yo comprendo que de algo siempre hay que vivir, pero…

Situación 5: El pervertido que te apoya el pito en el hombrito.

Algún día creo que voy a matar a alguno, lo peor es que te levantas o te corres, pero no, siempre van a encontrar a alguna pobre chica a quien torturar.

Debería dejar de quejarme tanto y comprarme un auto, no?

Sobre Taringa!

26/03/2011 § 22 Comments

Hace rato tengo ganas de escribir sobre esto y hasta el día de hoy no me había decidido ni había tomado el suficiente coraje para sentarme y concretar el hacer catarsis sobre un hobby diario que unos pocos tenemos: moderar una de las redes sociales más grandes de Argentina, o sea, Taringa!

Una aclaración importante para todos aquellos que quieran seguir leyendo este textito es que los moderadores somos personas comunes y corrientes, tenemos sentimientos (siiiii o al menos es mi caso), familias, amigos, mascotas y muchas otras cosas para hacer antes de vivir las 24 horas del día navegando un site, trabajos que mantener, etc.

Si, trabajos reales que mantener, porque justamente moderar es un hobby, como bien previamente lo había mencionado.

Por lo tanto, ya dejado más que claro que moderar Taringa! no es mi “trabajo”, paso a mencionar los siguientes tips molestos que sufro casi diariamente el entrar a la web.

Los apurados. Al menos yo leo todos los mensajes privados que mandan, por ende solo hay que sentarse a esperar la respuesta, si es que el caso lo amerita. Pero nunca falta aquel o aquella que se piensa que es la única persona del universo que tiene una consulta para hacerle a un moderador o que no sabe no vivimos pendientes de una Pc (es por esta razón que trato de llenarme de paciencia, respiro hondo, cuento hasta diez y con mucha resignación suelo responder). Entonces, una (o sea yo) que trata de mantener su bandeja de entrada en cero mensajes, se pone a moderar, aparece en el historial de moderación y automáticamente ve que tiene 8 mps. “A la flauta!” se dice, pero cuando hace click en los mps son todos de una misma persona, ejemplo:

De: Pepito – Asunto: CONSULTAAAAAAAA

De: Pepito – Asunto: URGENTEEEEEEEEEEEEEE

De: Pepito – Asunto: Re: DALE, RESPONDEMEEE!!!!!!!

De: Pepito – Asunto: DALE, REPONDEMEEE!!!!!!!

De: Pepito – Asunto: CONSULTA URGENTEEE

De: Pepito – Asunto: RESPONDEME URGENTEEEE

De: Pepito – Asunto: RESPONDEMEEEE!!!!!!!!!

De: Pepito – Asunto: CONSULTA!

Todo esto en menos de 5 minutos. Gracias por hacer que irradie ira por todos mis poros.

Los tonos imperativos. Si hay algo que realmente me enerva es que me escriban en tonitos altaneros con intenciones de mandarme. A mi me mandan mis viejos y nadie más. Esos mps de “che, reactivá este post” o “desuspendeme la cuenta”, jamás un “por favor” o un “podrías…?” Claaaro, para qué, ¿no? total me hacen sentir una sirvienta a mi. Quedan aquí también incluidos todos aquellos que alguna vez me han dicho “dale, hace tu trabajo”, “me gustaría ver que eliminaras más posts” o “ponete a moderar” WTF!!! Los odio.

Los que insultan. Todo aquel usuario que insulte será suspendido, es una de las leyes primeras de Taringa! y no hace más que generar en mi un gran facepalm. Sin embargo, aquellos no conocedores, e incluso los que sí, de los procedimientos básicos tienden a putear en todos los idiomas a los moderadores, blancos fáciles para ellos, ya que somos los que apretamos el botón de “Borrar post” y quedamos escrachados, tanto en el historial de moderación como en el mp que se dispara automáticamente con la notificación de la eliminación. Por lo general estas personas suelen pecar por ignorantes, por no conocer, por no saber o no querer hacerlo, por no comprender ciertas reglas o no querer hacerlo. ¿Cuál es la necesidad de la falta de respeto? ¿No sería mejor, en vez de mandar un MP tan cargado de insultos, mandarlo cargado de consultas, preguntas y otro punto de vista? NOOOOOOOO!!!! Obvio que nooooooo! El facilismo hace que sea más fácil mandar a alguien a cagar!

Los que trollean. Muy diferente a los anteriores se presentan estos personajes que no deben tener nada más divertido para hacer más que tener ganas de ganarse una buena suspensión. De la nada pueden llegar este tipo de MPs (textual):

“hola! me contaron qe haces un petes de lujo ..a papa! qe la masajias y la dae besitos a la chot*… ppedaso de put* rescatada de la droga gorriada petere hija de re mil put* madre! tu mama te sa consejos xq me la re garche! la tenes mas abierta qe un crater! vos sos astronauta ! xq te veo un venus pedaso de put*! TE COJE MANOLO 12! (ME LO DIJO EL)”

Sin comentarios. Ojo! que igualmente de este tipo de mensajes amplio mi abanico de insultos ¿o me van a decir que no es genial eso de “sos astronauta porque te veo en Venus, pedazo de put*”? Jajajajajajajaja!

Podría seguir escribiendo un par de cosas más, pero por el momento tengo ganas de cerrar acá. ¿No se dan cuenta que atrás de un rango hay también una persona?? ¿O se hacen los boludos?

Sobre mi ausencia

23/03/2011 § 5 Comments

Bien, es hora de hacer un repaso de mi vidita muy brevemente para empezar nuevamente a escribir en este blog que tantas satisfacciones me ha dado (¿?).

Durante el tiempo sin escribir en este espacio pasaron varias cosas. El motivo principal de mi ausencia fue la falta de tiempo, no para reflexionar sobre las cosas de todos los días, sino para sentarme a redactar algo con onda, y como consecuencia no debo olvidarme del cansancio y estrés que genera el laburar muchísimo a falta de un jefe de personal en la empresa en la que trabajo. Aparte durante el tiempo libre una aprovecha a hacer otras cosas que hace que la vida misma nos mantenga ocupadas, como por ejemplo estar con la familia, amigos, salir a despejarse con personas queridas, limpiar y ordenar el dormitorio/la casa, salir a gastar plata y sobre todo dormir maratónicamente unas 14 horas los fines de semana para tener esa plácida sensación de apagar el cerebro.

Por ende, durante dos meses, mi compañero de trabajo y yo, nos tuvimos que fumar cuestiones ajenas a administración, llámese: lluvia de excusas y llamados telefónicos de empleados contándonos sus problemas, encontrarnos tapados de papeles como certificados médicos,  constancias varias y formularios que ni idea teníamos cómo se completaban, llevar el presentismo de 130 empleados, de los cuales apenas sé los nombres de algunos. En fin, por suerte ya todo ha terminado y espero volver paulatinamente a la tranquilidad. Pero que nos la fumamos bien fumada, pónganle la firma.

Por otro lado me encuentro feliz de haber comenzado la facultad, volver al ritmo de vida agitado al que estoy acostumbrada y gozar, este cuatrimestre al menos, de una beca que tramité durante Febrero (nerd mode ON). Reencuentros, profesores nuevos y otros no tanto, el irme a comprar el cuaderno, la lapicera y otros útiles antes de comenzar las clases. Uff, que lindo!! Son pequeños detalles que seguramente extrañaré cuando termine de cursar a fin de año y me reciba (finalmente!!!)

He notado que me molestan muchas otras cosas sobre “eso de todos los días”, más que nada relacionado al momento del viaje, en los transportes, el contacto con la gente en masa, pero ya escribiré más detalladamente sobre eso y lo anteriormente mencionado.

La familia sigue igual. Las amigas siguen igual. Los chongos siguen igual. Taringa sigue igual.

Si, soy una persona feliz con mi vidita simple, sencilla y sin complicaciones, sépanlo.

He pasado por anécdotas varias: el intento frustrado de asalto en Constitución, un fail al llamar a una amiga a su trabajo, un encuentro de otra dimensión con un policía del destacamento de la esquina de mi casa y hoy me intoxiqué comiendo “comida sana”, mi primera vez vomitando en el trabajo, jum!. Ampliaremos luego.

Saludos, terrestres.

Sobre las leyes de la oficina.

31/01/2011 § 4 Comments

Luego de casi 5 años (se cumplen en Abril) de concurrir día tras día a este trabajo, donde estoy en la administración, he de contarles, tras previo análisis, de cosas que sucederán y suceden en las oficinas.

Ley Nº 1: es más que común cuando pierdas algo, volverá pero lo hará de otra manera. En mi caso suelen volver mordidos. Si, mi compañero de trabajo muerde los lápices y las lapiceras.

Ley Nº 2: el teléfono sonará cuando tengas la boca llena o cuando estas a punto de salir. Me  pasó miles de veces, lo peor es que cuando te apuras para masticar y tragar el que llamaba ya cortó. FUUUUUUU!

Ley Nº 3: cuando sacas muchísimo trabajo y todo parece estar muy calmo, tan solo en 5  minutos la oficina se prenderá fuego y nuevamente tendrás miles de cosas para hacer. Suele  sucederme al mediodía, cuando llega mi jefe a la oficina.

Ley Nº 4: cuando tengas muchas hojas para abrochar, la abrochadora se quedará sin ganchitos. Sin comentarios.

Ley Nº 5: en todo lugar laboral te deleitarás con los siguientes personajes: la que nunca  tiene un mango y esta endeudada hasta con la vida, la olorosa, el mugriento, el baboso, el borracho, la trola y la vieja chota que no se la banca nadie con olor a naftalina. Los tengo todos!!! Qué me gané??

Ley Nº 6: le tendrás ganas, al menos, a un/a compañero/a de trabajo. Por lo general serán casados o con novia. Sin comentarios II.

Ley Nº 7: al menos una vez revolearás por la cabeza un bollito de papel a alguien. Si y me encanta también la lluvia de ganchitos!!!

Ley Nº 8: tendrás el placer de regocijarte ante la desgracia de aquel que no te bancás. Es de mala persona, pero admitámoslo, a todos nos gusta ver o saber (al menos un poquititititito) que un supervisor retó a aquella boluda que no tragás!

Ley Nº 9: aprovecharás la ausencia de tu jefe para hacer cualquier cosa menos trabajar. Llamadas telefónicas, salidas, charlas con otros compañeros, hacer huevo en internet, etc.

Ley Nº 10: en todo trabajo reirás hasta las lágrimas de los apodos que surgen a compañeros de otros sectores. Tengo a “Fiona” (Shrek), “Sonrisita”, “Daddy Benshi” o “Benshamín” entre otros.

Si, odio mi trabajo. ¿Mi jefe se dará cuenta o se hace el boludo?

Sobre los recitales y los programas

13/01/2011 § 5 Comments

Desempolvé un DVD que le había regalado a mi papá hace una o dos navidades atrás: Genesis – When In Rome 2007 hoy a la tarde. Escuchándolo me vinieron a la memoria ciertas cuestiones de los recitales a los que fuimos de este tipo de bandas (tributos, obviamente). Como corresponde a las viejas chotas como yo, hace tiempo dejé de presenciar los salvajes recitales de punk rock en Cemento (no por el hecho que después de lo de Cromagnon lo hayan cerrado), con pogos incontrolables, con patadas voladoras para todos lados y piñas golpeadoras de espaldas, de esas que casi te sacan un pulmón para afuera. Últimamente frecuento shows más tranquilos, generalmente en teatros, para que se den una idea hablo de The End (tributo a Pink Floyd) en el Teatro Gran Rex, Bad Dreams (tributo a Genesis) también en un teatro del centro porteño. Recitales para disfrutar al lado de mi viejo con aires de ciertas nostalgias de su juventud. Lindos, muy lindos.

Pero el más memorable fue al último al que acudimos los dos, Bad Dreams junto a una zarpada orquesta sinfónica dirigida por Ángel Mahler en el Luna Park. Las personas hacían cola para entrar, mucha gente grande con su familia, grandes y chicos con remeras de Genesis. Faltaba no menos de media hora para que empezara supuestamente el recital y entramos para que nos reciba muy gentilmente el señor acomodador. El escenario estaba precioso, los instrumentos estaban esperando en el escenario para romperla! Ahora bien, por lo general se le da una propina al acomodador, no? A cambio del famoso librito que muchos conservamos, junto al ticket de entrada, como recuerdo: el programa. Nunca le suelo prestar mucha atención a esos libritos, porque gracias a mi antigua experiencia en otros recitales, suelen ser pura publicidad y una reseña de la banda que toca esa misma noche.

Esta iba a ser la excepción. Mirando, con ojo afilado de publicitaria, las marcas anunciantes y sacando ciertas conclusiones, llego al centro de programa para llevarme la grata sorpresa de encontrar, no solo la tan obvia reseña de la banda, sino que la lista de temas a interpretar!!!! FUUUUUUUUUUUUU!!! Malditos!!! No hay emoticón que exprese lo que siento! Los odio y los voy a odiar hasta el día de mi muerte!!! Me quitaron ese dulce sentimiento de sorpresa que fluye cuando empieza cada canción y así poder decir un no-falso “Uuuuhh!! Que temazoooo”. La eterna pregunta o comentario que todo fan se hace mientras espera “Tocarán tal canción? Espero que si”. Por ende, sabía que después de X cantidad de canciones venía “Home by the Sea” y luego de otras tantas “Firth of Fifth”.

Me pregunto, las personas que editan los programas, se darán cuenta de esto? O se harán los boludos?

Acá les dejo Firth of Fifth del DVD que mencioné al principio para que se deleiten.

Sobre los paraguas

04/01/2011 § 9 Comments

Hoy volvía desde la imprenta, en Cerrito y Moreno, hasta mi trabajo, donde en vez de estar justificando mi sueldo estoy escribiendo esto, y media cuadra antes de llegar vi a una señora con un paraguas negro huyendo del sol. (Aclaración: 13:00 hs, 35 grados de térmica)

Esta imagen fue la que disparó el recuerdo de ese odio tremendo e inevitable que siento hacia esos objetos, los benditos paraguas.

El uso práctico de este artefacto se potencia en su máximo esplendor cuando, obviamente, llueve. Nadie discute del placer que da el no mojarse, sin embargo hay cierto grupo de personas, en el que me incluyo, que durante esos días o momentos de chaparrones la pasa  más que mal.

Paso a dar explicaciones. Existe la gente que usa paraguas y aquella que no. Los que no lo usamos, por lo general, compartimos la misma experiencia y explicación. Mi caso en particular se debe a la combinación de dos factores fundamentales a la hora de esquivar personas con paraguas los días de lluvia. En primera instancia, el  trabajar en el microcentro porteño, donde las calles no pueden ser más angostas, las personas se vuelven totalmente irritables, te chocan, te atropellan, te pasan por arriba, no se fijan por donde van e incluso la mayoría, para no decir todos, pasan con el paraguas abierto caminando por debajo de los pequeños techitos que sobresalen de las vidrieras o edificios. En segundo lugar, la estatura es otro problema. El medir 1.76 hace que las puntas amenazantes de esos objetos estén a la caza de nuestros ojos. Si, así de sencillo. ¿Nunca les pasó de sentir que esas puntas metálicas les apuntan a la sien? ¿De tener que esquivarlos con un rápido y sorpresivo sacudón de cabeza? La mezcla entre estos dos puntos dio como resultado que desde hace años me entregue a la lluvia cual “bambi” a depredador, con la conciencia tranquila, sabiendo que no soy responsable de ninguna persona sin un ojo.

Pero el estigma por estos amiguitos puntiagudos y molestos no termina acá, sigue hasta el momento de llegar a nuestros hogares. Por ejemplo, es ley que toda aquella persona que se sube al tren o colectivo con el paraguas empapado, de una manera u otra, nos termine mojando a nosotros. Es ley que, si usas paraguas, cuando llegas a tu casa, con el agua que chorrea hagas un enchastre en el piso. Es ley que te hayas olvidado uno o más de uno en algún lugar, o al que actualmente usas lo hayas olvidado y tenido que volver por él. Es ley que cuando salgas de tu casa a la mañana y pronostiquen lluvia, lleves el paraguas, no haya precipitaciones en el barrio en el que estás, salga un sol primaveral y no sepas donde meterte el paraguas. Con todas estas razones, ¿todavía te quedan ganas de usar un paraguas?

Ahora, me pregunto yo… ¿La gente no se dará cuenta? ¿O se hacen los boludos?

Where Am I?

You are currently browsing the Cosas de la vida category at Marcelaflux.